La globalización y el uso generalizado de Internet ha posibilitado el acceso a un gran número de contactos, bien como proveedores de productos o servicios, o bien como posibles clientes de los propios.

Antes era mucho más habitual que los trabajos surgieran del boca a boca, es decir, a través de recomendaciones de personas con las que se había mantenido una relación profesional con anterioridad. Hoy en día todo es muy diferente, y podemos contactar y estamos localizables para cualquiera.

Además la crisis económica que hemos sufrido ha multiplicado este efecto, ya que la dificultad de encontrar negocio ha hecho que sea necesario ampliar el ámbito de actuación y trabajar con nuevos contactos de los que no tenemos referencias previas.

Un primer dato fundamental que debemos conocer de cualquier empresa o persona con la que estemos valorando colaborar es lo que, hasta ahora, se llamaba CIF (en el caso de las sociedades), es decir, el NIF para todos actualmente. Aunque seguimos utilizando la palabra CIF, el Real Decreto 1065/2007, de 27 de julio, unifica ambos casos bajo el nombre de NIF.

Con la información que nos proporciona este número, estaremos seguros de la identidad de la empresa o autónomo con el que vamos a entablar una relación comercial, ya que es personal y único. Esto evitará los casos de empresas que juegan, intencionadamente, a confundir con su marca para que se piense que se trata de otra más conocida o relevante.

Más allá de las numerosas imitaciones que tienen marcas famosas de alimentación o las firmas de lujo hay empresas que optan por un nombre similar a alguna grande del sector al que pertenecen, pudiendo inducir a errores (especialmente si se trabaja con prisas y no se dispone de un departamento financiero o legal específico que se dedique a hacer las comprobaciones pertinentes).

Gracias a la información que está incluida en este número personalizado podremos conocer datos como si la empresa en cuestión es una sociedad civil o mercantil, si es nacional o extranjera o si se trata de una unión temporal de empresas. Además, una vez que tengamos el CIF de una empresa, será posible localizar mucha más información sobre ella. A partir de ahí ya podremos profundizar, según se requiera, para conocer toda la información recogida en el Registro Mercantil para empresa nacionales, siempre actualizada y datos más específicos.

Todo ello nos facilitará poder obtener datos tales como:

  • Informe mercantil completo y actualizado.
  • Marcas registradas por la empresa.
  • Gráficos de la evolución de ventas de la empresa.
  • Gráficos de los empleados que encontramos dentro de la empresa.
  • Miembros del Consejo de Administración.
  • Administradores actuales / Administradores que han pasado por la empresa desde su constitución.
  • Accionistas participantes.
  • Vinculaciones y participaciones externas de otras empresa.
  • Artículos y publicaciones en prensa acerca de la empresa además de la información oficial y registrada.
  • Datos sobre el comportamiento de pagos de esa sociedad o autónomo, evitando, en la medida de lo posible, riesgos innecesarios a la hora de trabajar con un nuevo contacto.

*Fuente de la información ‘Infoautónomos’.

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