Cada año la Agencia Tributaria incorpora en la declaración de la renta información que recoge el destino de nuestros impuestos. Según las últimas cifras disponibles, correspondientes a la liquidación presupuestaria de 2016, más de siete de cada diez euros se destinaron a servicios básicos, es decir, sanidad, educación, pensiones y otras prestaciones sociales de orden público y seguridad.

De estas partidas las pensiones y otras prestaciones sociales (entre ellas las que se destinan al desempleo) se llevan la mayor parte de lo recaudado por el Estado, consumiendo el 40% del total. A una mayor distancia, le siguen sanidad (14%) y educación (10%). Los gastos destinados a orden público y seguridad se llevan el 5% de los impuestos, mientras que los servicios de defensa reciben el 2% de lo recaudado.

Al margen de los servicios públicos básicos la partida de asuntos económicos, en la que se encuentran los gastos destinados a infraestructuras, agricultura, energía, emprendedores, etcétera recibe nueve de cada cien euros de los impuestos. Los servicios públicos generales, es decir, los que se dedican a instituciones, ayuda al desarrollo u organizaciones internacionales se lleva el 8% de la recaudación. También figuran en el reparto recaudatorio los intereses de la deuda pública, que se llevan el 7% de los fondos. Las partidas de política de cultura, deporte y otros (2%), medio ambiente (2%) y vivienda y servicios comunitarios (1%) cierran la partición de lo que recauda el Estado vía impuestos.

De cara a este año el Gobierno espera obtener unos ingresos tributarios de 210.015 millones de euros, un 6% más que lo recaudado en 2017, y que supondrá un máximo histórico. Así, los ingresos previstos para el IRPF contemplan un ingreso de 82.056 millones, un 6,5% más de lo efectivamente recaudado en 2017:

  • Para Sociedades 24.258 millones, un 4,8% más.
  • Para IVA 71.575 millones, un 5,6% más.
  • Para impuestos especiales 21.612 millones, un 6,4% más.

*Fuente de la información ‘El Economista’.

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