Según los expertos aquellas empresas que superan el método de las tres “T” son más propensas a conseguir financiación y a tener un futuro exitoso. En la gran mayoría de los casos se trata de un claro delimitador entre una startup con un futuro prometedor y otra que está abocada al fracaso.

La clave consiste en preguntarse si el negocio tiene tres elementos cruciales para el éxito: talento, tecnología y tracción (las tres “T”).

*Talento.

Las ideas de negocio fantásticas abundan, pero faltan grandes ejecutores para ponerlas en práctica correctamente. Por ello, lo primero que se debe hacer es evaluar al emprendedor y a su equipo.

Para empezar, el empresario busca a personas completamente entregadas a sus ideas, no concibiéndolo como un mero negocio secundario o una opción entre mil. Un buen emprendedor tiene que estar dispuesto a jugar muchos roles distintos, desde persona de ventas y diseñador hasta representante de atención al cliente.

Pero hay algo que prima sobre todo lo demás, y no es sino la habilidad del emprendedor de encontrar siempre una solución y una manera de hacer las cosas (en vez de pasarle la responsabilidad a otro).

*Tecnología.

La tecnología detrás de una idea de negocio no es algo secundario, sino que es igual de importante o más que la idea en sí. Detrás de todas estas herramientas y plataformas que conocemos hay una tecnología revolucionaría que cambia las reglas del juego.

La clave está en tener a una persona en el equipo que se encargue de los aspectos técnicos, y a otro que se encargue de lo demás.

*Tracción.

Al final, por muy buena que sea una idea, los emprendedores siempre tienen que hacer frente a dos preguntas:

  • ¿Tengo clientes?
  • ¿Cuánto dinero he ganado?

Si la gente está dispuesta a elegir tu app o servicio frente a las innumerables opciones que hay ahí fuera, esto quiere decir algo. Por ello los inversores son más propensos a apostar por una idea que funciona en la práctica que por una que queda bien por escrito. Gran parte de la tracción consiste también en tener un plan viable para correr la voz entre los consumidores.

Pero como en casi todo en la vida nunca podemos saber nada a ciencia cierta, y este método no es infalible. Hay empresas que cumplen la regla de las tres “T” y fracasan. No obstante, si sigues el método conseguirás apuntar en la dirección correcta y  ello aumentará, considerablemente, tus posibilidades de éxito. No hay grandes ideas, sino grandes ejecutores.

*Fuente de la información ‘Ticbeat’

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