Entre los más de 3,2 millones de autónomos que en España cotizan a la seguridad social en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (el RETA), existe una importante heterogeneidad si nos atenemos a su actividad profesional y, especialmente, a la manera en que desempeñan la misma.

El hecho que les iguala es el de cotizar en el mismo Régimen de la Seguridad Social, con las mismas reglas para todos. Pero luego se observan importantes diferencias en el funcionamiento de la actividad y fiscalidad.

Nosotros hemos identificado seis grandes grupos de autónomos en función de las características de la actividad que realizan y su encuadramiento fiscal y laboral.

1. Trabajadores autónomos.

Este grupo es el más numeroso e incluye a todos aquellos autónomos que, de forma habitual, gestionan un pequeño negocio que está a su nombre, desde un planteamiento de autoempleo y pudiendo tener (o no) a trabajadores contratados. En este grupo encontramos varias subcategorías:

  • Los autónomos que cotizan por actividades empresariales en el impuesto de actividades económicas, tales como taxistas, transportistas, comerciantes o autónomos que tengan un negocio de hostelería, un taller, un centro de servicios personales o que se dediquen a la construcción y el mantenimiento. En muchas ocasiones cotizan por módulos (IRPF en régimen de estimación objetiva).
  • Artistas y deportistas conforman un grupo especial en el impuesto de actividades económicas que incluye a personas dedicadas a actividades artísticas (cine, teatro, TV, circo, música), deportivas o taurinas.

2. Profesionales autónomos y freelance.

Los autónomos que se dedican a profesionales liberales incluidas en el listado de actividades profesionales del Impuesto de Actividades Económicas en el que se mezclan dos grandes grupos:

  • Profesionales autónomos que suelen estar colegiados. tales como arquitectos, abogados, psicólogos, médicos, farmacéuticos, veterinarios, economistas, ingenieros, procuradores, agentes comerciales, etcétera. En ocasiones no cotizan directamente en el régimen de autónomos, sino que lo hacen a través de las mutualidades de sus Colegios Profesionales.
  • Profesionales autónomos que no suelen estar colegiados (programadores, diseñadores, publicistas, traductores, formadores, tasadores, loteros, agentes de seguros, técnicos de iluminación, maquilladores, artesanos, pintores, representantes, etcétera).

En ambos casos, dependiendo de la dimensión de su negocio, pueden tener o no trabajadores a su cargo y establecimiento abierto al público, aunque muchos trabajan desde casa y sin empleados, situación que se suele calificar con él término “freelance”. Casi todos cotizan por el IRPF en estimación directa simplificada y supone una opción de autoempleo (generalmente con un mayor nivel de ingresos).

3. Empresarios autónomos / societarios.

Aquí se engloban aquellos trabajadores y profesionales autónomos cuyos negocios tienen ya una cierta dimensión y que, generalmente, cuentan un mayor número de trabajadores contratados y/o que optan por crear una sociedad. Esto reduce los impuestos a pagar por los beneficios, y sobre todo limita su responsabilidad al patrimonio de la sociedad. Por ello se les conoce también como autónomos societarios.

Estos suelen tener mayoría en la sociedad y ejercen el cargo de administrador, por lo que están obligados a cotizar en el régimen de autónomos. Si la empresa tiene un cierto tamaño suelen ocuparse casi en exclusiva de las tareas directivas. Puede decirse que el empresario autónomo es la evolución natural de los trabajadores y profesionales autónomos de éxito.

En sociedades mercantiles con varios socios cotizarán como autónomos aquellos que posean el control efectivo, directo o indirecto, de la sociedad, circunstancia que se produce cuando las acciones o participaciones del empresario autónomo supongan, al menos, la tercera parte del capital social, la cuarta parte si desempeña funciones de gerencia o la mitad si está en posesión de familiares directos (segundo grado de consanguinidad).

La entrada en vigor de la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos ha situado a los autónomos societarios en desventaja, ya que no solo no pueden beneficiarse de la  misma si no que, por contra, han visto su cuota incrementada en un 20% respecto a los demás autónomos, lo que también ocurre con aquellos que sin tener sociedad cuenten con más de 10 trabajadores contratados.

4. Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes.

Aquellos autónomos, trabajadores o profesionales, que facturan a un solo cliente el 75% o más de sus ingresos. No pueden tener trabajadores a su cargo. Ahora están algo más protegidos, aunque para ello deben de firmar con la empresa un contrato de trabajador autónomo económicamente dependiente.

5. Autónomos Agrarios.

Los autónomos que se dedican a actividades agrícolas cuentan desde 2008 con un régimen especial de cotización, el “Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios”, conocido como SETA. El importe de su cotización mensual a la Seguridad Social es algo inferior al de un autónomo normal.

6. Otros tipos de autónomos.

En este grupo vamos a incluir una serie de situaciones particulares de trabajadores y profesionales autónomos:

  • Autónomos colaboradores. Cónyuge y familiares de autónomos hasta el segundo grado de consanguinidad que colaboren en el negocio habitualmente.
  • Socios trabajadores de cooperativas de trabajo asociado que hayan optado por cotizar en el régimen especial de trabajadores autónomos.
  • Los comuneros o socios de comunidades de bienes y sociedades civiles irregulares.
  • Los socios industriales de sociedades regulares colectivas y de sociedades comanditarias.

*Fuente de la información ‘Infoautónomos’.

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