La insuficiencia de la evolución de los ingresos frente al gasto en pensiones es una realidad, y las previsiones no son nada optimistas. La AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) ha detectado en el Sistema de la Seguridad Social un déficit estructural permanente e independiente del ciclo económico de un mínimo del 1,3% del PIB anual, es decir, unos 15.000 millones en el mejor de los casos (podría ensancharse hasta la franja de los 18.000 millones).

Por ello no es de extrañar que los Presupuestos Generales del Estado para este año 2019 hayan recogido el recurso a un préstamo del Tesoro de 15.164 millones de euros (la misma cifra que en 2018 y la recogida en la prórroga presupuestaria que entró en vigor el pasado 1 de enero de forma automática).

Esa será la cifra de la línea de crédito que los Presupuestos contraen, ya de entrada, para nivelar las cuentas de la Seguridad Social este año, ejercicio en el que por primera vez en la historia se contabilizarán 6 millones de jubilados con la pensión media en claro ascenso. Las principales razones de esta situación de desequilibrio son:

  • Una pirámide poblacional envejecida.
  • La baja natalidad.
  • El aumento de la esperanza de vida.
  • El cambio de patrones en la vida laboral.
  • La persistencia de un modelo de reparto basado en un esquema obsoleto.

El Fondo de Reserva ha sido un instrumento crucial para resolver las tensiones de tesorería relacionadas con las pensiones, pero aún así ha sido necesario tirar de crédito para pagar las pensiones.

Todo ello llega después de que los pensionistas, hastiados tras una crisis en que vieron exiguos aumentos, hayan logrado su reivindicación de que las pagas se actualicen en función del IPC, en orden a mantener el poder de compra de las pagas. Por tanto no hay otra vía más que el recurso al endeudamiento para financiar esas percepciones. 

Los PGE deben resolver esa brecha entre ingresos y gastos con una solución de continuidad que, de momento, parte de 15.000 millones anuales para pagar en cómodos plazos. La clave de todo, como reiteran los expertos en la materia, es determinar quién paga esto: los pensionistas de hoy, los actuales cotizantes o los futuros perceptores.

*Fuente de la información ‘El Economista’.

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