La facturación es una de las acciones más repetida en el día a día del autónomo, siendo la emisión de facturas la forma que tiene el trabajador por cuenta propia de cobrar los rendimientos de la actividad económica. Además la factura debe aplicar el tipo de IVA que le corresponde a tu producto o servicio (y que liquidarás a Hacienda mediante el modelo 303).

Por ello es fundamental conocer los términos que marcan el funcionamiento de la facturación y que influirán, de forma directa, en la gestión fiscal de tu negocio.

  • Toda factura debe ir numerada, y esta numeración tiene que ser correlativa con el número y posterior en fecha con respecto a las de la factura anterior (habiendo así continuidad entre los dígitos que las numeran).
  • La base imponible, es decir, importe sobre el que se aplican los impuestos. A la hora de calcular la cuantía del impuesto se ha de multiplicar la base imponible por el tipo de gravamen.
  • Tipo de gravamen o tipo impositivo, es decir, porcentaje que se aplica a la base imponible para obtener la cuota tributaria. Este porcentaje representa la cantidad que hay que pagar a Hacienda en concepto de retención y de IVA (4%,10% y 21%). Si tienes que emitir una factura con recargo de equivalencia a un comerciante minorista, tendrás que añadir al tipo de gravamen habitual otro adicional (0,5%,1,4%,5,2%).
  • La cuota de IVA repercutido o IVA devengado es el importe del impuesto que le corresponde pagar al cliente cuando le facturas. El autónomo se encarga de recaudarlo para luego abonárselo a Hacienda cada tres meses a través del modelo 303.
  • Por su parte la cuota de IVA soportado es el porcentaje de impuesto que pagas como autónomo al recibir una factura de tu proveedor.  Como su propio nombre indica es el IVA que soportas en las compras que realizas para el desarrollo de tu actividad, y que pueden ser deducibles.
  • Por regla general las cuotas de IVA soportado también son deducibles, ya que Hacienda considera que si el gasto está afecto a la actividad el IVA no debe correr a cuenta del autónomo. No obstante puede ser no deducible si tu actividad está exenta de IVA.
  • Otro de los conceptos fundamentales que incluirás en tus facturas, siempre que corresponda, es la exención de IVA. En dicha exención el sujeto pasivo estaría excluido del pago del impuesto. En consecuencia, el IVA que hubiera soportado tampoco sería deducible.
  • Las retenciones son anticipos que el autónomo profesional realiza a Hacienda en concepto de IRPF.  De la misma manera que el IVA, la retención del IRPF (que puede ser del tipo general 15% o tipo reducido 7%) se aplica sobre la base imponible.
  • La cuota tributaria es el importe resultante de aplicar el tipo de gravamen a la base imponible.
  • Sujeto pasivo u obligado tributario, o lo que es lo mismo, persona física o jurídica que, en su condición de profesional o empresario, emite o recibe facturas y tiene la obligación de presentar declaraciones de impuestos.
  • El suplido es un tipo de gasto que se incluye en la factura que emite un tercero prestador del servicio a nombre de tu cliente. No se debe confundir con el gasto reembolsable.
  • Lo que te hará diferenciar un suplido de un gasto reembolsable es que en este último caso la factura irá a nombre del intermediario y no a nombre del cliente final. A diferencia del suplido, el abono de un gasto reembolsable sí tiene la consideración de ingreso a efectos del IRPF y de IVA.
  • El domicilio fiscal, regido por el artículo 48 de la Ley de General Tributaria, es el que debes incluir siempre en tus facturas. Este determina la delegación tributaria a la que perteneces como autónomo o pyme.

*Tipos de facturas.

  • Factura ordinaria. Es el documento más común justificativo de una prestación de servicios o compraventa de producto. En la factura ordinaria se incluye cada uno de los conceptos que hemos mencionado más arriba.
  • Factura electrónica. Se trata de una factura ordinaria que se emite en formato digital y tiene la misma validez legal y fiscal que una factura en formato papel.
  • Factura rectificativa. Tipo de factura que se emite para realizar una modificación respecto a la factura original (por ejemplo una minoración o ampliación de la base imponible).
  • Factura recapitulativa. Incluye distintas operaciones realizadas en distintas fechas para un mismo destinatario, pero siempre que se hayan realizado en un mismo mes natural.
  • Factura proforma. Documento que recoge una oferta comercial a un cliente.  La numeración es distinta a la de la factura ordinaria, y debes indicar en el encabezado que se trata de un factura proforma. A efectos fiscales no tiene validez.  

*Fuente de la información ‘Infoautónomos’.

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