Los trabajadores por cuenta propia en ocasiones pueden verse en la situación de no poder asumir determinados pagos. Esto hace que genere deudas con la Seguridad Social. Normalmente se deben al impago de sus propias cuotas de autónomos, aunque también puede generarse de no pagar las cuotas de sus empleados.

Las consecuencias de esto son muchas. Si no paga, por ejemplo, las cuotas de los empleados a cargo, deberá hacer frente al abono de las prestaciones. En estas circunstancias si despide a un empleado tendrá que abonarle la prestación por desempleo.

Si lo que genera la deuda es la propia cuota de autónomo, este no podrá beneficiarse del cobro de las prestaciones de incapacidad temporal y maternidad. Desde un primer momento la Administración informará a la persona afectada de esa situación, para que se ponga al día de los pagos.

Los recargos que existen dependerán del tiempo que se tarde en saldar la deuda:

  • Si se abonan las cuotas el primer mes del vencimiento, el recargo será del 10%
  • Si se abonan en el segundo mes, el recargo será del 20%
  • Podrán ascender hasta el 35% si no se han cumplido las obligaciones que vienen marcadas en los apartados 1 y 2 del artículo 29 de la Ley General de la Seguridad Social

Puede ocurrir que el autónomo no tenga liquidez y no pueda hacer frente, en ningún caso, a sus deudas. La administración te da una solución: aplazar los pagos o retrasarlos. Podrás pedirle siempre y cuando dicha deuda supere el doble del SMI (Salario Mínimo Interprofesional). Si supera los 30.000 euros, tendrás que presentar obligatoriamente un aval

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